Las alergias alimentarias en perros suelen provocar picor, otitis recurrentes y problemas digestivos. El único método fiable para diagnosticarlas es realizar una dieta de eliminación supervisada.
Qué es una alergia alimentaria en perros
Una alergia alimentaria es una reacción adversa alimentaria (RAA) que se puede dar en los perros. En una alergia alimentaria, el sistema inmunitario reacciona frente a una proteína concreta. A diferencia de la mayoría de reacciones alérgicas alimentarias en personas, las alergias alimentarias en perros no suelen causar reacciones graves como shock anafiláctico, pero sí causan síntomas muy molestos.
Síntomas de alergia alimentaria en perros
Las alergias alimentarias en perros suelen provocar síntomas leves o moderados relacionados con la piel y el sistema digestivo. Los síntomas y signos clínicos más frecuentes son:
*Picor y lamido en las patas
*Dermatitis: enrojecimiento de la piel y pérdida de pelo
*Otitis: especialmente cuando son crónicas y recurrentes
*Problemas digestivos: vómitos, diarreas o heces blandas
*Síntomas crónicos: pérdida de peso y apatía
Cuando un alimento al que el perro tiene alergia entra en su cuerpo, su sistema inmunitario se activa. Este lo identifica como si fuera una proteína peligrosa y provoca una reacción inmunitaria exagerada en el cuerpo.
Los mastocitos, que son células inmunitarias, empiezan a liberar algunos mediadores como la histamina. Estos causan inflamación y los síntomas que podemos ver en el perro son picores y diarreas.

No todos los picores son alergia alimentaria
Algunos picores en los perros pueden deberse a alergias ambientales, como a ácaros o polen, a dermatitis por parásitos, dermatitis atópica o a otros problemas infecciosos en la piel.
Aunque a veces podemos confundir las intolerancias con las alergias alimentarias por sus síntomas parecidos, son dos reacciones diferentes.
En la alergia alimentaria interviene una reacción exagerada del sistema inmunitario frente a un componente; en cambio, en una intolerancia alimentaria el sistema inmunitario no interviene y lo que vemos es una incapacidad para digerir un alimento o ingrediente. Por ejemplo, un perro puede tener alergia alimentaria a la ternera (su sistema inmunitario reacciona frente a la proteína de ternera) y puede tener intolerancia a la carne de cerdo por ser más grasa y causarle indigestión.
Qué alimentos causan más alergias en perros
Aunque es frecuente escuchar que cuando un perro tiene una alergia alimentaria tiene alergia al pollo o a las aves, no siempre es así.
Según un estudio realizado por Olivry et al. en 2016, se vio que los alérgenos alimentarios más frecuentes en perros, por orden, son: la ternera, los productos lácteos, el pollo, el trigo y el cordero.
Por lo tanto, parece que la ternera, los productos lácteos y el pollo pueden ser algunas de las fuentes más comunes, al formar parte de la alimentación base de muchos perros.

Razas o perros más propensos a alergias alimentarias
Aunque no parece que haya más predisposición a sufrir alergias alimentarias según la edad o el sexo, sí que las razas pueden influir.
En un estudio reciente (Olivry & Mueller, 2019), se vio que las razas más predispuestas a tener alergias alimentarias son: el Pastor Alemán, el West Highland White Terrier y los Labradores y Golden Retrievers.
Sin embargo, cualquier perro de cualquier raza y edad puede sufrir alergias alimentarias.
Cómo se diagnostica una alergia alimentaria
Después de realizar una exhaustiva investigación del historial del perro y de descartar otras posibles causas que puedan provocar picores, y según los síntomas que tenga, podemos pensar que se trata de alergias alimentarias.
A pesar de que actualmente existen test de alérgenos (se realizan con una muestra de sangre del paciente), tanto ambientales como alimentarios, estos tests no son suficientemente específicos y no son válidos científicamente para el diagnóstico de las alergias alimentarias. Por ello, el diagnóstico final siempre debe hacerse mediante dieta de eliminación o dieta de exclusión.
En caso de que tengas hecho un test, posteriormente se realiza la dieta de eliminación, empezando por aquellos alérgenos que no han salido como probables en los resultados del test.
El diagnóstico requiere una prueba de mínimo de dos meses - a veces puede alargarse a 4 meses - para ver si el alimento desencadena síntomas. Pero, en caso de que cause una reacción fuerte antes, la dieta se puede parar para seguir probando otros alimentos.
Dieta de eliminación
Las dietas de eliminación, dietas de descarte o de exclusión son dietas que consisten en ir introduciendo proteínas progresivamente en la dieta para identificar cuáles causan reacción y eliminarlas o excluirlas de la alimentación del animal.
En esta dieta, generalmente se recomienda introducir primero una proteína con la que no se sospecha alergia. Por ejemplo, una proteína novel (que el perro no haya probado antes), como el conejo o el cerdo, o una proteína que no haya salido marcada como posible alérgeno en analíticas.
Para hacer correctamente una dieta de eliminación en perros, hay que seguir unos pasos clave:
*Introducir solo 1 proteína nueva en cada fase, empezando por proteínas noveles o que no sean probables alérgenos.
*No dar snacks o extras que no estén contemplados en su dieta o no sean de la proteína que come en ese momento.
*La duración de cada proteína debe ser de entre 6 y 8 semanas —se puede alargar a 12 o 13 semanas—. Si la dieta es de menor duración, podemos no ver cómo remiten los síntomas o bien no llegar a ver los síntomas de alergia.
*Una vez identificados los posibles alérgenos, se realiza la prueba de provocación. Esta consiste en reintroducir el alimento sospechoso para confirmar si desencadena síntomas.

FUENTE: https://guauandcat.com/blog/alergias-alimentarias-perro-n190
